El porvenir se escribe en presente...
Me quedo pues tarareando un estribillo que le agradezco a mi amigo Roberto Camargo y que espero jamás se me olvide:
“el porvenir, se escribe en presente”
Un sitio para deconstruir y mejorar pensamientos, pero sobre todo... para proponer ideas y ¡crear realidades!
"El destino no es más que construir, sabia y responsablemente, un puente hasta el ser amado... un puente en el cual, las personas valientes y amorosas, se encuentran en el medio"
Tenía 25 años, de hecho los estaba cumpliendo, y de acuerdo con lo que alguna vez me contó, en la radio se escuchó algo que curiosamente unió a todo el planeta tal vez por única vez... "un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad".
Hoy estaría cumpliendo 65, recuerdo que de pequeño siempre le decía que no le daba regalo porque de cumple 'le' hacían hasta desfiles militares, lo cual es irónico, considerando que no le llamaba la atención ningún tipo de violencia, algo que orgullosamente heredé como le heredé a mi madre el saber que la grandeza no se mide por la fuerza, sino por la trascendencia y la cabalidad de las nobles ideas. El punto es que si bien es cierto uno se acostumbra y llega a reconocerse en la soledad, también es cierto que hay momentos en que la soledad es más difícil, y este es uno de esos momentos. Para mí, el 20 de julio no se conmemora la independencia, ni se conmemora la llegada del hombre a la luna.
La firma del acta de la independencia es una historia maravillosa, independiente de que nunca se cuente toda o con todos los matices e intereses, pero es sólo eso, una historia. Y es que para mi -y en en este momento- sentirse orgulloso de ser colombiano sólo el 20 de julio, es algo tan trivial como pretender evidenciar dicho orgullo en una camiseta o en una bandera, y es así porque no creo que la libertad sea plena si es tan 'inadecuado' pensar, o por lo menos pensar diferente, y qué decir de ser cabal con dichos pensamientos. Reconocer y reconocerse en la cruda verdad y más aún, pensar en el largo plazo es salirse de la masa y es convertirse en enemigo, no pensar es alienarse y no sólo morir en vida, sino exponerse a morir o a ser privado de la mínima 'libertad' social. Así pues, hoy por hoy no tengo claro si realmente somos o no independientes, y vienen las dos primeras frases de Gandhi (cuya vida, a propósito, vi con mi padre en una película hace muchos años): "Lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con violencia" y "Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena"
El llegar a la luna, -de ser cierto-, es quizá uno de los más grandes logros de la humanidad como especie viva, pero denota más que el progreso la desigualdad, hace unos pocos días salió el informe del Happy Planet Index de este año (HPI), y lo que se evidencia allí es que para que todas las personas (es decir la humanidad) tengan la misma calidad de vida que tiene la gente de Noruega, Canadá y USA, por decir sólo algunos, se requieren respectivamente 6.9, 7.1 y 9.4 planetas con todos sus recursos... así no es tan fácil sentirse orgulloso de haber llegado a la luna, cuando personas en casi todas partes (considerando que todos somos iguales como dice la declaración de los derechos humanos) mueren de hambre, son secuestradas y son 'mal' educadas para que no piensen ni propongan otro tipo de opciones más incluyentes, así pues y considerando lo anterior, se hace más sencillo entender las siguientes dos frases de Gandhi: "Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible" y "Todo lo que se come sin necesidad se roba al estómago de los pobres".
Para mí en el 20 de julio lo que se conmemora es el cumpleaños de mi padre, aunque ya se haya marchado, y aunque hoy, como desde hace 10 años no le puedo dar el abrazo en el que le agradezco la vida, los aprendizajes y el buen amor.
Padre, donde esté, feliz cumpleaños, se le extraña y se le quiere siempre.
Wilson Alejandro Martínez, 20 de julio de 2009
Hay noches que no son más noches que otras,
hay noches que sin ser más oscuras... ni más frías,
evidencian vacíos
hay noches que duelen
hay noches que quisiera que el reloj vaya más rápido
y es que hay noches que no estoy solo porque este solo
hay noches que estoy solo
porque no estás tu
No te quiero porque me necesites,
te amo porque crezco a tu lado
y me siento bendecido porque tu amor es un amor visionario
que mira el horizonte
y en complicidad toma mi mano para ir juntos a las estrellas
No quiero perderme en tus ojos
cuando te beso
bajo mis párpados para que mi piel se embriague de tus labios
y mi cuerpo se funda en tu calidez
pero mis ojos despiertos están para mirar tan lejos como tu lo haces
y mis pies para caminar tan lejos como tu me acompañes
y me dejes acompañarte
Y mis brazos,
mis brazos para volar
para brindarte el aire que atrapo
y abrazarte y amarrarme a tu pecho
y así sentir tu corazón palpitante
mientras creamos un beso
Y es que hay amores de amores, pero hay amores que en su locura son visionarios porque van de adentro hacia afuera, y es que aunque pocos, hay amores que no existen para necesitar sino que existen para dar, y estos amores, -los buenos amores-, así como saben morir, como buenos amores también saben amar.
Creo que sí hay peor ciego que el que no quiere ver, y es el que cree que lo ve todo… y se las sabe todas y nació para salvar el mundo, y todas esas cosas que se ven tanto en estos días, en cualquier cantidad de eventos sociales y masivos, que van desde ‘afterpartys’, gente y planes bien, conCejos hipócritas y descarados, críticas mamertas y obstaculizadoras, hasta los ‘gadgets’ y todo tipo de realitys que nos hacen ‘creernos’ felices. Luego tal vez sí sigue ‘el ciego que no quiere ver’, y quien de manera facilista se recuesta en los demás, y no sólo no asume ni siquiera la propia responsabilidad de su vida y del entorno que le rodea y que necesariamente -ya sea por acción y/u omisión- afecta, sino que tristemente termina apoyando, como reflejo de su cortoplacismo, a aquellos que son del primer tipo. Pero creo felizmente (y si no me lo invento) que existe un liderazgo algo sui generis, algo que en principio no es fácil de entender y no porque sea malo, sino porque es diferente y que por desconocido asusta. Este liderazgo es el que me tiene pensando al punto de traerlo a mi tabla de catarsis, este es el Liderazgo al cuál quiero apellidar ‘sistémico’.
Tradicionalmente se entiende que el líder es alguien admirable, alguien a quien seguir, y que es ejemplo, y en contextos donde la aprobación externa es TAN importante, pues suena muy bacano ser (sentirse) un líder. Lo curioso es que los líderes tradicionales y ‘halonadores’ al final son como aquel Sr. musculoso que quiere aparecer en los Guinness World Records, y que con muchas cuerdas hala muchos carros u objetos pesados, que además tienden a presentar una altísima fricción (las pruebas no las hacen sobre hielo, ¿cierto?), y al final ¿cuál es el resultado? sip, aparecer en los guinnes records.
Que interesante resultaría un líder de sí mismo, cuyas tres principales capacidades sean: conocerse a sí mismo (tener claro su proyecto de vida, sus valores no negociables y sus potencialidades por mejorar), estar dispuesto a crecer (romper paradigmas, dejar la pereza y los miedos frente al cambio, y trabajar en sí mismo para cada día aportar y aportarse más), y amarse bien (saberse valioso sin necesidad de la aprobación light de la masa, de manera que se pueda comunicar libremente, escuchando, pensando y proponiendo, tanto a sus pares como al entorno que afecta, en pos de asumir un compromiso compartido). Ahora, resultaría aún más interesante, un conjunto de líderes que se respetan desde su valor esencial, que se complementan y se respaldan sin cansancio y aprendiendo una y otra vez si es necesario, por la consecución de un bien-estar común y prospectivo.
La apuesta entonces es a la inteligencia y al largo plazo, la idea no es aparecer en revistas ni encontrar la aprobación por fuera del propio sentido de pertenencia, la apuesta es mover(se) a aquellos cuerpos pesados para que lleguen (lleguemos) a algún lado pre-visualizado, o por lo menos para que no estorben (estorbemos) el paso, la apuesta es lograr que dichos ‘cuerpos’ se animen, por sí mismos y utilizando sus propias fuerzas, a moverse, o mejor aún, a dirigirse en equipo hacia alguna meta que aporte armónicamente al contexto actual y no sólo NO descuide el contexto en el que se han de mover nuestros hijos, sino que lo haga más propicio para su crecimiento y realización. Luego no creo que se necesiten líderes héroes, creo que se necesitan facilitadores de diálogos que promuevan el liderazgo intrínseco a cada cual, y que por medio de acuerdos y en un marco de respeto, impulsen y lleven a cabo los sueños propios y los de los que nos aman.
En fin…, no sólo la historia evaluará nuestra inteligencia, sino nuestra (ir) responsabilidad con los nuestros… con aquellos que a la larga y afortunadamente no son cosas y no nos pertenecen.
A continuación mi 'platanización' a chibcha-colmbiano entendible y en contexto, del artículo:
"Nuestro peor miedo no es ser inadecuados (ser aceptados, aprobados y/o encajar)."
Bueno, eso es así en aquellos que no son cortoplacistas y que por lo menos le dan tanta importancia a su propia -y bien sustentada- opinión, como la que le dan a aquellas opiniones cuyos argumentos tienen un alto sentido de trascendencia en contexto y en espacio, y son armónicas y amorosas con los proyectos de vida, en otras palabras, le dan tanta importancia a su visión de sí mismos, como la que le dan a la visión de las personas que más que valer la pena, valen la dicha.
"Nuestro miedo más profundo es que nuestro poder es inmensurable.
Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que más nos aterra."
¿Quién no ha escuchado alguna vez, eso que ya es un cliché de intelectuales mamertos y que con un supuesto conocimiento de primera mano dicen: "Einstein sólo usó el 10% de su capacidad intelectual..."?, a mi me impacta más el porcentaje no medible del amor des-interesado de quienes nos siguen y frente a quienes debemos responder, y admiro en silencio aquellos seres grandes que aportan y que usan libre y armónicamente el poder de su buen amor, el amor que es inteligente, responsable, visionario y se crea en contexto, el buen amor de quienes están despiertos y construyen su propia vida respetando y aportando al universo.
"Nos preguntamos, ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?. En realidad ¿quién eres para no serlo?"
A veces me pregunto -con algo de des-ilusión-, ¿si todos nos hemos mirado para dentro y hemos des-cubierto la belleza del universo en nuestra alma, si todos sabemos que sólo en la medida en que nos amemos bien podemos amar bien a otros, y si todos sabemos que re-conocer individualmente y en silencio los propios valores y admirar y estructurar los propios sueños, es muy distinto a ser petulantes y/o tan inseguros como para necesitar pasar por encima de los demás para 'creerse' más alto?
"Tu eres una creatura de Dios. Empequeñecerse no le sirve al mundo. No hay nada de brillante en reducirse para que otros no se sientan inseguros a nuestro alrededor."
Pareciera que así como la caridad termina siendo una estrategia de eternización de un sistema corrupto y más que des-igual, in-equitativo e in-justo, la humildad y la sencillez son la fachada del des-amor propio, sin embargo lo crítico no es que nos enseñamos a no querernos desde nuestra esencia, lo terrible es que con tanto des-conocimiento de sí mismos, y con tal falencia de un buen amor propio, no sólo es fácil ser ‘comprado’ por cualquier suma, sino que es absolutamente sencillo ser manipulados a partir de la ignorancia y del cortoplacismo, pero lo más trágico es que los valores se pueden diluir fácilmente en cualquier circunstancia y con la justificación más barata.
"Nuestra razón es brillar, como lo hacen los niños.
Nacimos para manifestar la gloria del Dios en nosotros, no sólo en algunos sino en todos.
Y así como dejemos nuestra luz brillar, inconscientemente le damos a otros la potestad de hacer lo mismo.
En la medida en que nos liberemos de nuestros propios miedos, nuestra presencia automáticamente libera a los demás."
Es interesante observar como siempre se busca validar ad hominem y esconder el propio pensamiento detrás de Dios, pero dejándolo a él en paz por un momento y asumiendo la propia responsabilidad (responder con habilidad), vale la pena y la dicha, visualizar que en la medida en que se le da libertad al alma, -lo cual implica conocerse a sí mismo y en contexto-, se empieza a validar la sensatez en el entorno cercano, es maravilloso evidenciar que sólo sacando la propia esencia se puede ver lejos y profundo, y que no hay trascendencia ni dicha, si no es el alma quien cree en ella y la crea con una sonrisa, total y trayendo a colación a Saint-Exupéry:
“lo esencial es invisible a los ojos, sólo se ve bien con el corazón"
Aquella frase que dice: “lo que se quiere se lucha”, jamás será tan válida como aquella que plantea que “lo que se lucha es lo que se termina queriendo”. Y es que tal cual nos cuenta Saint-Exupery cuando el lobo está hablando con el Principito, este ama a su Rosa por el tiempo que ha pasado con ella…
Ante esta irrefutable (?) verdad, y ante este crudo análisis deconstructivo, sólo cabe preguntarse, ¿y si no fuera una Rosa sino más bien una Hidra Venenosa? (todas con mayúscula porque cada una tiene nombre propio), ¿hasta qué punto entonces, el Amor puede ser consecuencia de la costumbre y no de la sensatez?, ¿hasta dónde es el tiempo y no la complicidad quien crea el Amor?, ¿hasta qué punto llamamos Amor a la “estabilidad” de Teresa frente a la “locura” de Sabina, o frente a las dudas de Tomás (Kundera, La insoportable levedad del ser)?. Recordemos que Teresa concibe el amor APDP (la Educación y el Buen Amor) pero su entrega es tal que supera a la muerte, Sabina ama su libertad y se entrega a ella tal cual Teresa a Tomás, y Tomás, indeciso va de lecho en lecho (más de 200 mujeres; quinta parte, capítulo 9) y mientras se entrega a Teresa extraña a Sabina y viceversa, y lo que es más "particular" aunque des-apercibible, en su “levedad” parecería que ama más a Karenin (su mascota) que a Simón (su hijo).
Por un lado, Mercedes Sosa nos convence con su inconfundible y carismática voz que todo cambia, tanto lo superficial como lo profundo, así pues, ¿cambiará también la Hidra Venenosa y se convertirá en una Rosa?, -una Rosa que por ser Rosa tiene espinas-, ¿cambiará acaso el pequeño Principe, o el Príncipe Feliz que regala sus ojos (Wilde) y se convertirá en un Hipócrita Tirano Gritón?, ¿cambiará el Hipócrita Tirano Gritón y se convertirá en un Príncipe que de sus ojos por su "amada"?. Y por otro lado no será que ¿la Hidra no es Hidra sino una Hiedra, o mejor, una Rosa con grandes espinas que no dejan ver sus pétalos?, ¿o será acaso que el Príncipe es grande y es príncipe por lo pequeño de su mundo, porque lo miran arrodillados, por lo solitario de su cordura, y/o por la miopía de sus ojos?.
Siempre habrá dudas y cambios, y qué bueno que las y los haya, si no fuera así sería absolutamente simple ser grande, -grande desde la perspectiva de tomar decisiones y ser coherente con ellas-, ya sea para empezar algo (que es lo fácil), ya sea para terminarlo y/o para retomarlo y seguir los propios sueños hasta construirlos. Lo malo no es dudar, lo malo no es cambiar, lo malo es no ser consciente ni de las opciones ni de que se puede elegir entre ellas, lo malo es que los cambios no impliquen evolución, pero lo que es más que malo y si da verdadera lástima es dejar así, es resignarse y ser conformista, es dejar de luchar.
Pero ¿luchar para qué o luchar qué?, ahí está el quid del asunto, ahí está la sensatez viva para acompañar el proceso de toma de decisiones, o por el contrario, ahí está el “gadejo” y el “deje así” para dejarse llevar por lo que “debe ser”. Y es que es tan entendible la comodidad…, es la consecuencia milenaria del engaño de Pandora, ¿por qué de último estaba la esperanza y no algo más concreto y real?, ¿por qué la esperanza y no el liderazgo, la cabalidad, el rompimiento de paradigmas o la visión prospectiva?..., que conveniente, así sí podemos decirle a los egipcios (¿sólo los egipcios?) desde hace más de tres mil años: “sé esclavo toda la vida que después tendrás tu recompensa… ten la esperanza de que así será”, así sí podemos decirle a la gente: “se humilde y agacha la cabeza que dios te dará el reino de los cielos… ten fe”, así sí podemos decirnos a nosotros mismos: “hay cosas peores y no es tan malo… así que tómalo”, así sí nos podemos creer el cuento de “la amada patria” a pesar de la infamia, los desfalcos y la hipocresía, así sí podemos resignar nuestra vida a una Hidra Venenosa o a ser Tiranos ciegos que no ven la belleza de la Rosa con todo y sus espinas. ¿Todo por qué?, porque tenemos la esperanza y la fe en que todo va a cambiar..., así, solito.
Pero ¿dónde está entonces la gallardía y el orgullo de saberse libre y con derecho a la libertad?, ¿dónde está el deber de pensar?, ¿dónde está el deber de no ser imbécil (Savater, Ética para Amador)?, ¿dónde está el coraje de decir no estoy de acuerdo y no me vendo (ver película Habana Blues, la mejor película junto con: La Vida es Bella)?, ¿dónde está el valor de apoyarse a sí mismo aunque el mundo apoye lo contrario?, ¿dónde está la grandeza de crear la propia vida de manera consciente?, ¿dónde está la responsabilidad de tomar decisiones aunque cuesten?.
En fin, abrir los ojos cuesta, analizar y deconstruir cuesta, reflexionar cuesta, proponer y crear nuevos paradigmas cuesta, en otras palabras: pensar cuesta, pero lo que más cuesta es ser coherente y sensato con el pensamiento…, ahora, ¿el hecho de que cueste está mal, suena a sacrificio y nos hace infelices?, depende de quien se haga esa pregunta, porque es importante tener presente y muy claro que lo que se lucha es lo que se termina queriendo, luego la idea es luchar aunque cueste renunciar a la Rosa y/o aunque cueste aceptarse Tirano, la idea entonces es luchar pero luchar pensando, para de esta forma luchar bien por lo que valga la pena, o mejor, por lo que valga la dicha.
(Alejo Martínez, inédito en Gotas de Luna, 1997)
Supongo que la felicidad no está muy alejada del tener la altura para saber darse, para crecer y para trascender, sin embargo no estoy seguro, o por lo menos no para los demás, pero de lo que si estoy seguro, es que definitivamente las decisiones que tomemos y la formación que nos demos, nos permitirá ser críticos, nos permitirá conocernos y valorarnos a nosotros mismos en nuestra realidad como para no caer en escenarios APDP (ver artículo: La educación y el Buen amor del 4 de agosto), nos permitirá tener valores que valgan más que cualquier guaca, nos permitirá crecer y construir universos como verdadera herencia para nuestros hijos, nos permitirá asumir dichosos la responsabilidad de mejorar y crear contextos más sensatos y llenos de colores, nos hará capaces de amar bien…
No se entonces la definición de felicidad para todos, pero lo que si se definitivamente es que la “suerte” NO existe, lo que SI existe en una mente despierta, es la ACTITUD.
Ahora que ya puedo mirar un poco atrás (una de las ventajas de haber pasado los treinta y de pertenecer al 'mercado del usado'), veo que las relaciones de pareja, o mejor, las relaciones que involucran amor sexual (que no necesariamente son de a dos ni heterosexuales pero que para el caso aplican), se dividen en tres escenarios:
El primero es el que yo llamo APDP (Afecto-Patético-Dependiente-Posesivo) en el cual las personas se 'amarran' el uno al otro en función de lo que les gustaría que el otro fuera y no de lo que el otro es en realidad.
Los hombres se cuadran con las niñas en la medida en que les parezcan 'bonitas', siendo ese bonitas una referenciación social (entre más se parezca a una modelo más interés sienten por ellas), y las mujeres se cuadran con los hombres por su interés de tener novio y de 'querer', ya que de acuerdo a los medios ('grandes referentes y maestros de la sabiduría y del progreso de la sociedad occidental') la mujer no se realiza si no se entrega y mucho menos si se queda sola, es más, el quedarse sola no es una decisión, es una maldición.
En este escenario ambos esperan que el otro sea distinto a lo que es. Es acá cuando las mujeres piensan que cuando pase el tiempo (o les den algo en el mejor de los casos) los hombres van a dejar de ser como son y cambiarán y se convertirán mágicamente en lo que ellas han 'soñado' toda la vida, mientras que los hombres se acostumbran a sentirse dueños de las mujeres con las que están, a pesar que no tengan nada en común ni se conozcan siquiera (ni a si mismos ni a su pareja) y no querrán perder sus 'trofeos', y muy a pesar de que no haya crecimiento individual (lo cual no se toman el trabajo de evidenciar), que ni siquiera vislumbren una realización personal independiente (no se piensa por si mismo sino en función de la aprobación de la pareja), que sea necesario el llanto (porque 'entre más te sufro más te merezco') y las peleas (este tipo de relaciones se caracteriza por la cantidad de peleas que se presentan ya que se hace necesario generar pugnas para al cabo de estas reconciliarse y sentirse bien), ni los unos ni las otras, van a querer salirse de las tormentas que formen, ni de la insensatez que construyen (o mejor que destruyen) por el miedo a quedarse solos, o de perder lo que creen que es suyo, y lo que es más patético, en los peores momentos es cuando 'casualmente' llegan los hijos, y frente a eso, sólo queda la costumbre, el 'deje así', y una lucha por 'criar' (trabajar para comprar TV, libros, pagar cuentas, bonos, colegios, niñeras y regalos que reemplacen la compañía) y mostrarse socialmente como los grandes padres que le dan lo 'mejor'. Acá es importante acotar que no digo que no se amen a los hijos, todos tenemos amor dentro y la naturaleza más transparente del amor es dar, pero lo que sí digo es que una cosa es amar y otra es hacerlo bien… 'tan bien como para traer hijos al mundo como consecuencia de un BUEN amor' (ironía).
El segundo escenario es el que yo llamo el de la valoración. La verdad y por lo que yo creo (total es mi blog y como siempre y a pesar de todos los argumentos que siempre doy no desconozco que es sólo mi punto de vista), pienso que a este escenario ya llegan muy pocos, y que para llegar acá es necesario haber pasado de una u otra forma por el primero.
En este segundo escenario, las personas ya han evolucionado por decirlo de alguna forma, han superado, o por lo menos se han cuestionado los paradigmas sociales que respiran, y se valoran por lo que son y no por lo que les gustaría ser:
magistru…MAESTRO
A veces puedo caer inconcientemente en lo reaccionario, pero si hoy lo hago es deliberado porque a pesar que los años y su contexto nos llenan cada vez más de “eventos” y “caridades”, hay fechas que no se pueden dejar pasar, por lo menos más de un día, sólo un día para que en ese día las opiniones de los que quieren darse su toque de popularidad queden relegadas a su expectativa populista de nuevos eventos…
Luego cuando pasa el día de ellos (los oportunistas) y antes que se adormezcan nuevamente nuestros ojos en lo cotidiano, llamo la atención respecto de la importancia y del impacto de ser MAESTRO, y sin expectativas de reconocimientos caritativos, ni para mi ni para nadie (que sólo degradan a todos menos a quienes los hacen), quiero resaltar y hacer explícitas tres cosas:
La primera, que hasta el éxito de los verdaderos exitosos surge en su formación (sobre todo en su formación crítica para romper paradigmas y en apropiación de valores para ser cabal), y si uno de estos grandes está en la potencialidad de hacer muchas cosas, es porque tuvo algunos MAESTROS cuya responsabilidad logró llevarle a donde está, en otras palabras, si el profe del colegio no hubiese asumido con integralidad la formación de aquel niño, éste no hubiese llegado a su formación superior, y si el profe de la U (o el profe de la vida) no hubiese asumido también integralmente su misión de formar aquel joven, tampoco aquel que llegó a ver alto (profesional o no) estaría donde está (considerando que lo haya hecho con ética y esfuerzo como lo hacen los grandes), de manera que nos debemos preguntar, ¿qué labor es más trascendente?. Así que vale la pena redescubrir la incidencia, el impacto y sobre todo la importancia de ser MAESTRO (importancia minimizada por la irresponsabilidad de los medios sumada a la poca postura crítica y al desmoronamiento de la familia), luego no es pasar factura, es darse cuenta de la trascendencia de ser MAESTROS, es ser concientes de que deberían (deberíamos) ser los mejores, y que como a los mejores se les (nos) debería reconocer.
La segunda, que no es aceptable que alguien que se cree y se hace llamar padre pero que no es capaz de dejar de ver un reality para compartir y ayudar a su hijo a aprender y/o a aprender con él (más que a cumplir una tarea), tenga el derecho a criticar ni siquiera al profesor más mediocre o menos preparado, porque la responsabilidad del padre es siempre mayor, haya traído deliberadamente o no a sus hijos, pague lo que pague por su pensión, y sobre todo porque no se puede estructurar una sociedad desentendiéndose de los hijos ni delegándolos así sea a los mejores MAESTROS, si dichos hijos no tienen familia.
Y la tercera, que los verdaderos y buenos MAESTROS son concientes de su importancia, de su responsabilidad y de la necesidad de ser los mejores, de manera que no sólo se esfuerzan por cumplir cabalmente su misión (que en un contexto social que les trata peyorativamente es casi un desafío), sino que están dispuestos a crecer con todas las implicaciones de dicho mejoramiento como ser evaluados. Ojalá que los que salieran muy bien cualificados (en un marco de evaluación válido) sean recompensados mejor que cualquier otro profesional (y lo digo como ingeniero), así como que los que salieran mal y no asumieran mejorar, se dedicaran a otra cosa, que para gente sin competencias hay toda una “patria que cada día está mejor…”
Un gran agradecimiento a la vida por haberme permitido tener los MAESTROS que tuve, buenos y no tan buenos o mejor… pertinentes y no tan pertinentes (por lo menos para lo que yo quería), un agradecimiento inmenso en primer lugar a mis padres que han sido los mejores y los más amorosos MAESTROS que he tenido, luego a mis profes de los colegios por los que pasé porque aprendí de todos y porque todos me escucharon, luego a mis profes de la U que me enseñaron ingeniería en la Nacional, como también a los que aprendieron conmigo y que siendo mis compañeros me enseñaron y apoyaron, también a los que fueron docentes cuando fui docente y por último a los más grandes y de quien aprendí más: los niños, porque ellos, sobre todo los más pequeños, me enseñaron el porqué debo luchar, me enseñaron a tener los ojos abiertos a la vida, y le enseñaron a mi vida a creer, a querer crecer y a crear… o si no, observen a un niño haciendo todo lo que creemos que no puede hacer con una sonrisa en sus labios.