martes, febrero 24, 2009

Del Liderazgo…

Creo que sí hay peor ciego que el que no quiere ver, y es el que cree que lo ve todo… y que se las sabe todas y que nació para salvar el mundo, y todas esas cosas que se ven tanto en estos días, en cualquier cantidad de eventos sociales y masivos, que van desde ‘afterpartys’, gente y planes bien, conCejos hipócritas y descarados, críticas resentidas y obstaculizadoras, hasta en los ‘gadgets’ y en todo tipo de realitys que nos hacen ‘creernos’ felices. 

Después -seguramente- sí sigue ‘el ciego que no quiere ver’, quien de manera facilista se recuesta en los demás y no sólo no asume ni siquiera la propia responsabilidad de su vida y del entorno que le rodea y que necesariamente, ya sea por acción u omisión afecta, sino que tristemente termina apoyando, como reflejo de su cortoplacismo, a aquellos que son del primer tipo (el ciego que cree que se las sabe todas). 

Pero felizmente también creo (y si no, pues me lo invento) que existe un liderazgo algo sui generis, algo que en principio no es fácil de entender y no porque sea malo, sino porque es diferente y que por desconocido asusta. Este liderazgo es el que me tiene pensando al punto de traerlo a mi tabla de catarsis, este es el Liderazgo al cuál quiero apellidar ‘Sistémico’.

Tradicionalmente se entiende que el líder es alguien admirable, alguien a quien seguir y que es ejemplo, y en contextos donde la aprobación externa es TAAAN importante, pues suena genial ser (sentirse) un líder. Lo curioso es que los líderes tradicionales y ‘halonadores’ al final son como aquel Sr. musculoso que quiere aparecer en los Guinness World Records, y que con muchas cuerdas hala muchos carros u objetos pesados, los cuales además, tienden a presentar una altísima fricción (las pruebas no las hacen sobre hielo ¿cierto?), y al final ¿cuál es el resultado? en efecto, aparecer en los guinnes records.

Que interesante resultaría un líder de sí mismo, cuyas tres principales capacidades sean: conocerse a sí mismo (tener claro su proyecto de vida, sus valores no negociables y sus potencialidades por mejorar), estar dispuesto a crecer (romper paradigmas, dejar la pereza y los miedos frente al cambio, y trabajar en sí mismo para cada día aportar y aportarse más), y amarse bien (saberse valioso sin necesidad de la aprobación 'light' de la mayoría (la 'masa'), de manera que se pueda comunicar libremente, escuchando, pensando y proponiendo, tanto a sus pares como al entorno que afecta, en pos de asumir un compromiso compartido). 

Ahora, resultaría más interesante aún, un conjunto de líderes que se respetan desde su valor esencial, que se complementan y se respaldan sin cansancio y aprendiendo una y otra vez si es necesario, por la consecución de un bien-estar común y prospectivo.

La apuesta es entonces a la inteligencia y al largo plazo, la idea no es aparecer en revistas ni encontrar la aprobación por fuera del propio sentido de pertenencia, la apuesta es mover a aquellos cuerpos pesados para que lleguemos a algún lado pre-visualizado (o por lo menos para que no estorben el paso a quienes cambiamos el mundo), la apuesta es lograr que dichos seres se animen, por sí mismos y utilizando sus propias fuerzas, a moverse, o mejor aún, a dirigirse en equipo hacia alguna meta que aporte armónicamente al contexto actual y no sólo NO descuide el contexto en el que se han de mover nuestros hijos (principio de sostenibilidad), sino que lo haga más propicio para su crecimiento y realización. 

Luego no creo que se necesiten más líderes héroes, creo lo que se necesita es facilitadores de diálogos que promuevan el liderazgo intrínseco de cada cual, y que por medio de acuerdos y en un marco de respeto, impulsen y lleven a cabo los propios sueños y los de los que nos aman y amamos.

En fin…, no sólo la historia evaluará nuestra inteligencia, sino nuestra (ir)responsabilidad con los nuestros… con aquellos que a la larga y -afortunadamente- ni son cosas ni nos pertenecen.