lunes, agosto 18, 2008

Nuestro Mayor Miedo

Una reflexión, de Marianne Williamson, que quiero compartir porque los pensamientos no existen si no se hacen explícitos:

"Our deepest fear is not that we are inadequate.

Our deepest fear is that we are powerful beyond measure.


It is our light, not our darkness, that most frightens us.


We ask ourselves, who am I to be brilliant, gorgeous, talented, and fabulous?


Actually, who are you not to be?

You are a child of God.


Your playing small doesn't serve the world.


There's nothing enlightened about shrinking so that other people won't feel insecure around you. We are all meant to shine, as children do.


We are born to make manifest the glory of God that is within us.
It's not just in some of us, it's in everyone.


And as we let our own light shine, we unconsciously give other people permission to do the same. As we are liberated from our own fear, our presence automatically liberates others."


A continuación mi 'platanización' a chibcha-colombiano entendible y en contexto, del escrito:

"Nuestro peor miedo no es ser inadecuados (ser aceptados, aprobados y/o encajar)."

Bueno, eso es así en aquellos que no son cortoplacistas y que por lo menos le dan tanta importancia a su propia -y bien sustentada- opinión, como la que le dan a aquellas opiniones cuyos argumentos tienen un alto sentido de trascendencia en contexto y en espacio, y son armónicas y amorosas con los proyectos de vida. En otras palabras, le dan tanta importancia a su visión de sí mismos, como la que le dan a la visión de las personas que más que valer la pena, valen la dicha.

"Nuestro miedo más profundo es que nuestro poder es inmensurable.
Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que más nos aterra."


¿Quién no ha escuchado alguna vez, eso que ya es un cliché de pseudo aspirantes a intelectuales y que con un supuesto conocimiento de primera mano dicen: "Einstein sólo usó el 10% de su capacidad intelectual..."? a mi me impacta más el porcentaje no medible del amor des-interesado de quienes nos siguen y frente a quienes debemos responder, y admiro en silencio aquellos seres grandes que aportan y que usan libre y armónicamente el poder de su buen amor, el amor que es inteligente, responsable, visionario y se crea en contexto, el buen amor de quienes están despiertos y construyen su propia vida respetando y aportando al universo.

"Nos preguntamos, ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?. En realidad ¿quién eres para no serlo?"

A veces me pregunto -con algo de des-ilusión-, ¿si todos nos hemos mirado para dentro y hemos des-cubierto la belleza del universo en nuestra alma, si todos sabemos que sólo en la medida en que nos amemos bien podemos amar bien a otros, y si todos sabemos que re-conocer individualmente y en silencio los propios valores y admirar y estructurar los propios sueños, es muy distinto a ser petulantes y/o tan inseguros como para necesitar pasar por encima de los demás para 'creerse' más alto?

"Tu eres una creatura de Dios. Empequeñecerse no le sirve al mundo. No hay nada de brillante en reducirse para que otros no se sientan inseguros a nuestro alrededor."

Pareciera que así como la caridad termina siendo una estrategia de eternización de un sistema corrupto y más que desigual, inequitativo e injusto, la humildad y la sencillez son la fachada del desamor propio. Sin embargo, lo crítico no es que nos enseñamos a no querernos desde nuestra esencia, lo terrible es que con tanto desconocimiento de sí mismos, y con tal falencia de un buen amor propio, no sólo es fácil ser ‘comprado’ por cualquier suma, sino que es absolutamente sencillo ser manipulados a partir de la ignorancia y del cortoplacismo, pero lo más trágico es que los valores se pueden diluir fácilmente en cualquier circunstancia y con la justificación más barata.

"Nuestra razón es brillar, como lo hacen los niños.
Nacimos para manifestar la gloria del Dios en nosotros, no sólo en algunos sino en todos.
Y así como dejemos nuestra luz brillar, inconscientemente le damos a otros la potestad de hacer lo mismo.
En la medida en que nos liberemos de nuestros propios miedos, nuestra presencia automáticamente libera a los demás."


Es interesante observar como siempre se busca validar ad hominem y esconder el propio pensamiento detrás de Dios, pero dejándolo a él en paz por un momento y asumiendo la propia responsabilidad (responder con habilidad), vale la pena y la dicha, visualizar que en la medida en que se le da libertad al alma, -lo cual implica conocerse a sí mismo y en contexto-, se empieza a validar la sensatez en el entorno cercano. 

Resulta maravilloso evidenciar que sólo sacando la propia esencia se puede ver lejos y profundo, y que no hay trascendencia ni dicha, si no es el alma quien cree en ella y la crea con una sonrisa, total y trayendo a colación a Saint-Exupéry:

“lo esencial es invisible a los ojos, sólo se ve bien con el corazón"