domingo, octubre 16, 2016

¡Por la paz no dejo así!

Bogotá - Plaza de Bolivar, noche del 6 de octubre. "Marcha del silencio y de las antorchas por la paz" (tomado de Facebook)

El 2 de octubre, día histórico para Colombia, el resultado negativo del plebiscito por la paz me acongojó tanto el corazón que se me escapó más de una lágrima mientras trataba de entender lo que había ocurrido y sobre todo de visualizar y prepararme para encarar las implicaciones de dicho resultado, que en últimas, lo único que logró fue NO refrendar los acuerdos logrados con la guerrilla de las FARC tras cuatro años de negociaciones y cuyo propósito era empezar a poner fin a más de cincuenta (50) años de violencia con más de doscientas mil (200.000) muertes violentas, más de seis millones (6.000.000) de desplazados, y en total más de ocho millones de víctimas (8.000.000), y a partir de allí empezar a construir un escenario más adecuado para una paz estructural. Así que buscando hacer catarsis escribí -en un estado de conmoción- en mi cuenta de Facebook, mis diferentes perspectivas frente a un escenario incierto, las cuales trascribo en forma literal:

Alejandro Martínez
2 de octubre a las 22:34
"No quise escribir antes para no sesgar, pero en este momento de shock vale la pena hacerlo.
1. Me alegra ver que las elecciones fueron limpias, porque con toda la propaganda, poder y triunfalismo del gobierno y de las farc, no lograron que ganará el SI frente al voz a voz del NO (lección aprendida), en cambio que el presidente reconozca el resultado y lo asuma es digno de respeto en un país catalogado como uno de los más corruptos del mundo
2. De los que votamos que corresponde sólo al 38% de los que podíamos votar, más de la mitad dijeron que NO, y esa es la democracia que tenemos (es lo que hay), por tanto también implica que se respete y acate la decisión
3. Si bien había cosas muy interesantes -a mi modo de ver-, en efecto también habían cosas muy difíciles de aceptar con el acuerdo (más que sapos era un mico del tamaño de King Kong, principalmente para la constitución y de ahí en adelante todo lo que venía pierna arriba)
4. Yo tenía tres razones para tragarme esos sapos-gorila y votar por el SI como voté, la primera que renegociar lo veía muy complejo por lo que era aprovechar esa gran oportunidad, la segunda y más importante, porque significaba apoyar lo que quería la mayoría de las víctimas más afectadas y sobretodo las más pobres (lo cual se evidenció en cómo se redujo el número de víctimas durante las negociaciones y sobretodo en el triunfó del SI en la mayoría de las zonas más afectadas por la guerra), y la tercera -y para mi la más estratégica-, quitar de una vez por todas esa cortina de humo de la guerrilla como la única y/o principal razón de ser una sociedad fallida, para así centrarse en lo estructural y en lo fundamental y empezar a mejorar el país desde su esencia. Sin embargo ganó el NO y lo acepto porque al parecer esas tres razones no fueron suficientes para la mayoría, y aunque lamento que 'algunas' de las razones (no los sapos - orangutanes) de 'algunas' de las personas (no todas) que defendían el NO fuesen tan ilógicas (es que era una negociación no una rendición), cada quien es responsable de sus argumentos y de sus coherencias e incoherencias
5. Si bien parece que nadie (ni siquiera quienes votaron por el NO) tiene claro que sigue tras esos resultados, creo que el desgaste de la guerra y la ilusión de la paz, incluyendo la que deben tener la mayoría de las personas que votaron por el NO, es mucho más grande que el anhelo genuino de justicia, por tanto creo que no se retornará a acciones violentas ni a combates... por lo menos por lo pronto
6. Creo que el plebiscito en sí mismo, -que es uno de los sapos que estaba dispuesto a tragarme por las razones que ya expresé-, y que se hizo, a mi modo de ver, con el ánimo de utilizar al pueblo para validar de manera “express“ unos acuerdos muy difíciles (decir que eran "malos" implicaba haberlos comparado con otros, y aunque entiendo que fueron mejores que los que se hicieron en otras latitudes, no tengo autoridad para afirmarlo pues no conozco ni los de Irlanda, ni los de Centro América, ni los de Sudáfrica como referentes de análisis, que de paso es lo mínimo que debió hacer quien los juzgó como "malos"). Retomo, creo que el plebiscito era más una estrategia y una competencia de egos, de manera que con los resultados obtenidos espero que los egos estén más equilibrados, y se centren, -quienes deben hacerlo-, en mejorar y en fortalecer los acuerdos, pero sobre todo en convencer a las farc para que los acepten y se sometan a ellos, o de lo contrario hacerse a la idea que se puede retomar el conflicto con esa guerrilla (mi padre decía, "si algo no le gusta o lo cambia o no se queja" y en ese marco espero que quienes promovieron el NO tengan muy claro un nuevo acuerdo, la forma de implementarlo y sobre todo que no se vayan a generar más y nuevas víctimas, de lo contrario serían, -por decir lo menos-, unos completos irresponsables)
7. Propongo que esperemos lo mejor y pongamos todo de nuestra parte, empezando por aceptar y entender los resultados, y respaldando todo lo que tenga que ver -viniendo de donde venga- con un proceso que lleve a una paz definitiva por y para las nuevas generaciones, y por y para quienes quieren y necesitan perdonar
8. Creo que lo que viene es lo más difícil, pero aunque se demore un poco más, confío en que se lograrán importantes acuerdos, -entre otras cosas por las lecciones aprendidas de los resultados-. Y lo que viene es más difícil porque los documentos, por más acuerdos que impliquen, sólo serán buenas intenciones si no cambiamos nuestra forma de pensar y proceder... y es que construir de la mejor manera este presente para un futuro mejor, sí que son obras, y las obras sí que son amores.
9. Por tanto y para finalizar, se les quiere y respeta a todos, tanto a los del SI como a los del NO, y ese es mi primer aporte, declararlo libre de egos, sin agendas ocultas, pensando solidariamente en el futuro de las nuevas generaciones y en el presente de quienes quieren y necesitan perdonar para seguir adelante"
Hoy, 16 de octubre de 2016, tras dos semanas de ese día 'inolvidable', han pasado cosas que sólo pueden ocurrir en Macondo:
  • Apropiación de facto de la voz de quienes votaron NO por parte de un grupo -por decir lo menos- muy particular, pero que cada vez es más claro que no representa a todas las personas que votaron NO, lo cual evidencia que el NO, no era homogéneo y por el contrario, en muchas personas fue objeto de manipulación y engaño. 
  • Marchas consistentes por la paz en las principales ciudades del país integradas por quienes votaron SI, por quienes votaron NO y por quienes no votaron
  • Revelación descarada del engaño y de la manipulación de una de las campañas del NO, la que increíblemente -y tras la revelación- ya no tiene autoridad moral para representar a la mayoría, pero que a pesar de ello sigue de manera cínica apropiándose de la voz de quienes legítimamente y tras haber leído, analizado y comparado los acuerdos, votaron a consciencia por un NO que implicara una mejora sistémica de dichos acuerdos (y no intereses particulares y mezquinos)
  • Premio Nobel de la Paz al Presidente Santos por su esfuerzo por lograr dicho propósito, como espaldarazo de la comunidad internacional por "no dejar así", y seguir luchando por lograr la paz.
  • Evidencias -cada vez más fehacientes- de los verdaderos intereses (económicos, políticos y de impunidad) de algunos grupos que promovieron y votaron por el NO, y que manipularon a muchas personas para que votaran por el NO
En ese marco, retomando las tres principales razones por las que voté SI a pesar de unos acuerdos muy difíciles de asumir que son: 
  1. Aprovechar la oportunidad que en otro escenario y con otros actores puede ser inviable, 
  2. Solidaridad como Colombiano con la mayoría de las víctimas, y 
  3. Quitar la cortina de humo de la guerrilla como principal problema del país, 
y con el ánimo de no "dejar así", de no "jugar a las escondidas tapándome los ojos", pero sobre todo por mi anhelo de sentirme orgulloso de una patria más allá de la camiseta de la selección de fútbol o de los triunfos individuales de muchos que luchan y logran sus éxitos -incluso a pesar de una Colombia que no les apoya-, creo que hay que seguir insistiendo por lograr un derecho de todos, por la necesidad que tienen muchos por perdonar para seguir adelante, y por la oportunidad para las nuevas generaciones de crecer en un nuevo país, por tanto mis propuestas al respecto se reducen a las perspectivas 7, 8 y 9 que escribí el 2 de octubre, y mi actitud a lo que, curiosamente, ya había escrito hace más de un año también en mi cuenta de Facebook:

Alejandro Martínez
23 de septiembre de 2015
"Del amor, la paz y la guerra...
Si el amor y la paz fuesen excluyentes, preferiría el amor porque anhelo más el vértigo de amar que la quietud de la paz... pero como el amor y la paz no son excluyentes aplaudo la paz como el mejor escenario para construir complicidad.
Si la guerra y la paz no fuesen excluyentes, igual preferiría la paz que para mí hay más grandeza en lograr el perdón y en luchar -aún con el corazón partido- por un horizonte nuevo, que en caer en el odio y en el anhelo de venganza.
Y aunque comprendo la rabia y la desazón de la injusticia, sé que las nuevas generaciones valorarán más la oportunidad de crear sus historias en un escenario sensato, que asumir rencores y conflictos de los que no son responsables... al fin de cuentas, ni el odio ni la venganza curan las heridas tanto como el perdón, que además es un paso obligado para el progreso, que además es un reflejo de grandeza.
Tal vez grite al cielo y tal vez el cielo me escuche: "¡Malditos tanto quienes han violado la esperanza y los sueños como quienes nos quieren atar para no salir de ese infierno!", pero en el marco de mi pensamiento y de mi naturaleza, sigo viendo más fortaleza en estar por encima de las circunstancias, que en ser un títere inconsciente o un verdugo de ellas."
No estoy feliz por quienes murieron de manera injusta, ni mucho menos me agrada cruzarme con aquellos seres inferiores -de izquierda o de derecha, de arriba o de abajo-, que abusan de posiciones dominantes, pero de verdad valoro la oportunidad de construir sensatez, desarrollo y complicidad amorosa en una nueva Colombia, porque el día en que la paz sea una realidad, le volveré a decir con gratitud y dispuesto a engrandecerla, que no la he dejado de amar
...y es que ¡por la PAZ no dejo así!