¡Por la paz no dejo así!
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El 2 de octubre, día histórico para Colombia, el
resultado negativo del plebiscito por la paz me acongojó tanto el corazón que
se me escapó más de una lágrima mientras trataba de entender lo que había
ocurrido y sobre todo de visualizar y prepararme para encarar las implicaciones
de dicho resultado, que en últimas, lo único que logró fue NO refrendar
los acuerdos logrados con la guerrilla de las FARC tras cuatro años de
negociaciones y cuyo propósito era empezar a poner fin a más de cincuenta (50)
años de violencia con más de doscientas mil (200.000) muertes violentas, más de
seis millones (6.000.000) de desplazados, y en total más de ocho millones de
víctimas (8.000.000), y a partir de allí empezar a construir un escenario más
adecuado para una paz estructural. Así que buscando hacer catarsis escribí -en un estado de conmoción- en mi cuenta de Facebook, mis diferentes perspectivas
frente a un escenario incierto, las cuales trascribo en forma literal:
Alejandro Martínez
2 de octubre a las 22:34
"No quise escribir antes para no sesgar, pero
en este momento de shock vale la pena hacerlo.
1. Me alegra ver que las elecciones fueron limpias,
porque con toda la propaganda, poder y triunfalismo del gobierno y de las farc,
no lograron que ganará el SI frente al voz a voz del NO (lección aprendida), en
cambio que el presidente reconozca el resultado y lo asuma es digno de respeto
en un país catalogado como uno de los más corruptos del mundo
2. De los que votamos que corresponde sólo al 38%
de los que podíamos votar, más de la mitad dijeron que NO, y esa es la
democracia que tenemos (es lo que hay), por tanto también implica que se
respete y acate la decisión
3. Si bien había cosas muy interesantes -a mi modo
de ver-, en efecto también habían cosas muy difíciles de aceptar con el acuerdo
(más que sapos era un mico del tamaño de King Kong, principalmente para la
constitución y de ahí en adelante todo lo que venía pierna arriba)
4. Yo tenía tres razones para tragarme esos
sapos-gorila y votar por el SI como voté, la primera que renegociar lo veía muy
complejo por lo que era aprovechar esa gran oportunidad, la segunda y más
importante, porque significaba apoyar lo que quería la mayoría de las víctimas
más afectadas y sobretodo las más pobres (lo cual se evidenció en cómo se
redujo el número de víctimas durante las negociaciones y sobretodo en el
triunfó del SI en la mayoría de las zonas más afectadas por la guerra), y la
tercera -y para mi la más estratégica-, quitar de una vez por todas esa cortina
de humo de la guerrilla como la única y/o principal razón de ser una sociedad
fallida, para así centrarse en lo estructural y en lo fundamental y empezar a
mejorar el país desde su esencia. Sin embargo ganó el NO y lo acepto porque al
parecer esas tres razones no fueron suficientes para la mayoría, y aunque
lamento que 'algunas' de las razones (no los sapos - orangutanes) de 'algunas'
de las personas (no todas) que defendían el NO fuesen tan ilógicas (es que era
una negociación no una rendición), cada quien es responsable de sus argumentos
y de sus coherencias e incoherencias
5. Si bien parece que nadie (ni siquiera quienes
votaron por el NO) tiene claro que sigue tras esos resultados, creo que el
desgaste de la guerra y la ilusión de la paz, incluyendo la que deben tener la
mayoría de las personas que votaron por el NO, es mucho más grande que el
anhelo genuino de justicia, por tanto creo que no se retornará a acciones
violentas ni a combates... por lo menos por lo pronto
6. Creo que el plebiscito en sí mismo, -que es uno
de los sapos que estaba dispuesto a tragarme por las razones que ya expresé-, y
que se hizo, a mi modo de ver, con el ánimo de utilizar al pueblo para validar
de manera “express“ unos acuerdos muy difíciles (decir que eran
"malos" implicaba haberlos comparado con otros, y aunque entiendo que
fueron mejores que los que se hicieron en otras latitudes, no tengo autoridad
para afirmarlo pues no conozco ni los de Irlanda, ni los de Centro América, ni
los de Sudáfrica como referentes de análisis, que de paso es lo mínimo que
debió hacer quien los juzgó como "malos"). Retomo, creo que el
plebiscito era más una estrategia y una competencia de egos, de manera que con
los resultados obtenidos espero que los egos estén más equilibrados, y se
centren, -quienes deben hacerlo-, en mejorar y en fortalecer los acuerdos, pero
sobre todo en convencer a las farc para que los acepten y se sometan a ellos, o
de lo contrario hacerse a la idea que se puede retomar el conflicto con esa
guerrilla (mi padre decía, "si algo no le gusta o lo cambia o no se
queja" y en ese marco espero que quienes promovieron el NO tengan muy
claro un nuevo acuerdo, la forma de implementarlo y sobre todo que no se vayan
a generar más y nuevas víctimas, de lo contrario serían, -por decir lo menos-,
unos completos irresponsables)
7. Propongo que esperemos lo mejor y pongamos todo
de nuestra parte, empezando por aceptar y entender los resultados, y
respaldando todo lo que tenga que ver -viniendo de donde venga- con un proceso
que lleve a una paz definitiva por y para las nuevas generaciones, y por y para
quienes quieren y necesitan perdonar
8. Creo que lo que viene es lo más difícil, pero
aunque se demore un poco más, confío en que se lograrán importantes acuerdos,
-entre otras cosas por las lecciones aprendidas de los resultados-. Y lo que
viene es más difícil porque los documentos, por más acuerdos que impliquen,
sólo serán buenas intenciones si no cambiamos nuestra forma de pensar y
proceder... y es que construir de la mejor manera este presente para un futuro
mejor, sí que son obras, y las obras sí que son amores.
9. Por tanto y para finalizar, se les quiere y
respeta a todos, tanto a los del SI como a los del NO, y ese es mi primer
aporte, declararlo libre de egos, sin agendas ocultas, pensando solidariamente
en el futuro de las nuevas generaciones y en el presente de quienes quieren y
necesitan perdonar para seguir adelante"
Hoy, 16 de octubre de 2016, tras dos semanas de ese
día 'inolvidable', han pasado cosas que sólo pueden ocurrir en Macondo:
- Apropiación de facto de la voz de quienes votaron NO por parte de un grupo -por decir lo menos- muy particular, pero que cada vez es más claro que no representa a todas las personas que votaron NO, lo cual evidencia que el NO, no era homogéneo y por el contrario, en muchas personas fue objeto de manipulación y engaño.
- Marchas consistentes por la paz en las principales ciudades del país integradas por quienes votaron SI, por quienes votaron NO y por quienes no votaron
- Revelación descarada del engaño y de la manipulación de una de las campañas del NO, la que increíblemente -y tras la revelación- ya no tiene autoridad moral para representar a la mayoría, pero que a pesar de ello sigue de manera cínica apropiándose de la voz de quienes legítimamente y tras haber leído, analizado y comparado los acuerdos, votaron a consciencia por un NO que implicara una mejora sistémica de dichos acuerdos (y no intereses particulares y mezquinos)
- Premio Nobel de la Paz al Presidente Santos por su esfuerzo por lograr dicho propósito, como espaldarazo de la comunidad internacional por "no dejar así", y seguir luchando por lograr la paz.
- Evidencias -cada vez más fehacientes- de los verdaderos intereses (económicos, políticos y de impunidad) de algunos grupos que promovieron y votaron por el NO, y que manipularon a muchas personas para que votaran por el NO
- Aprovechar la oportunidad que en otro escenario y con otros actores puede ser inviable,
- Solidaridad como Colombiano con la mayoría de las víctimas, y
- Quitar la cortina de humo de la guerrilla como principal problema del país,
Alejandro Martínez
23 de septiembre de 2015
"Del
amor, la paz y la guerra...
Si el amor y la paz fuesen excluyentes, preferiría
el amor porque anhelo más el vértigo de amar que la quietud de la paz... pero
como el amor y la paz no son excluyentes aplaudo la paz como el mejor escenario
para construir complicidad.
Si la guerra y la paz no fuesen excluyentes, igual
preferiría la paz que para mí hay más grandeza en lograr el perdón y en luchar
-aún con el corazón partido- por un horizonte nuevo, que en caer en el odio y
en el anhelo de venganza.
Y aunque comprendo la rabia y la desazón de la
injusticia, sé que las nuevas generaciones valorarán más la oportunidad de
crear sus historias en un escenario sensato, que asumir rencores y conflictos
de los que no son responsables... al fin de cuentas, ni el odio ni la venganza
curan las heridas tanto como el perdón, que además es un paso obligado para el
progreso, que además es un reflejo de grandeza.
Tal vez grite al cielo y tal vez el cielo me
escuche: "¡Malditos tanto quienes han violado la esperanza y los sueños
como quienes nos quieren atar para no salir de ese infierno!", pero en el
marco de mi pensamiento y de mi naturaleza, sigo viendo más fortaleza en estar
por encima de las circunstancias, que en ser un títere inconsciente o un
verdugo de ellas."
No estoy feliz por quienes murieron de manera
injusta, ni mucho menos me agrada cruzarme con aquellos seres inferiores -de
izquierda o de derecha, de arriba o de abajo-, que abusan de posiciones
dominantes, pero de verdad valoro la oportunidad de construir sensatez,
desarrollo y complicidad amorosa en una nueva Colombia, porque el día en que la
paz sea una realidad, le volveré a decir con gratitud y dispuesto a
engrandecerla, que no la he dejado de amar
...y es que ¡por la PAZ no dejo así!
