Tres edades... tres vidas...
Llegando a los 40, he aprendido que hay tres edades en la vida, y que -por lo menos- hay tres vidas sin edad. De las tres edades, la primera es la cronológica (la obvia), y es la que se refiere a la resta entre el año en que vamos menos el año en que nacimos. La segunda edad es la fisiológica que es la que está asociada al 'mantenimiento' del cuerpo y que tiene que ver, -sobre todo-, con mantener activa la mente, pues como el sistema nervioso es el que lo regula todo, si se le da más importancia al físico que al pensamiento, tarde o temprano el cuerpo se termina atrofiando.
Finalmente, está la edad del espíritu, que es la que contempla, -o no-, tres elementos críticos para el carácter:
Finalmente, está la edad del espíritu, que es la que contempla, -o no-, tres elementos críticos para el carácter:
- El aprendizaje de los días vividos en forma trascendente, que en un ser despierto redundan en experiencia y en experticia,
- La capacidad de asombro, que tiene que ver con la actitud y con ser capaz de valorar lo realmente esencial, y
- El ser cabal, que se refiere a la capacidad conjunta de proponer cambios en contexto, y de llevarlos a cabo.
Lo curioso de las tres edades es que no necesariamente están relacionadas entre sí, por tanto puede haber quien cronológica y fisiológicamente se sienta joven, pero tenga un espíritu desubicado y moribundo, así como quien cronológica y fisiológicamente haya madurado, pero que se caracterice por tener un espíritu despierto, visionario y aportante.
De manera análoga, creo que hay -mínimo- tres vidas: la del ser cuidado, la del ser libre, y la del ser que ama.
EL SER CUIDADO
EL SER CUIDADO
La primera vida, la del ser cuidado, es la que se comparte con la familia, es en la que amorosamente -y tomando en cuenta la educación, el buen amor, y la sensatez de los padres y hermanos-, se empieza a ver el mundo, y se empieza a crecer y a construirse a sí mismo. Al respecto, algunas de las enseñanzas de mis padres:
- "Si va a tener hijos procure que sea con una mujer igual o mejor que Ud., que si se tiene que ir primero va a dejar en buenas manos lo que más va a amar en la vida"
- "El mejor regalo que se le puede dar a un hijo es un hermano porque serán un respaldo mutuo para toda la vida, así que cuide a sus hermanitos"
- "Ud. es más grande que las circunstancias y las circunstancias sirven para crecer"
- "Lo que no pueda controlar que tampoco controle su vida", y
- "Todo pasa, tanto lo bueno como lo malo pasa, porque mañana, el sol sale para todos"
Creo que esta vida es de todas la más importante porque es en la que se estructuran los elementos más críticos para crear la propia historia: los valores, que corresponden a los principios universales que son apropiados y aprehendidos, y que van regir la existencia.
EL SER LIBRE
La segunda vida, la del ser libre, es en la que se empieza a ver por sí mismo, es la de la potencial emancipación y en la que se ponen a prueba los valores en función de las decisiones que se toman. Es en esta vida en la que, o se cae inconscientemente en el abismo de lo que se debe ser (al buscar -sin darse cuenta- encajar en un molde preestablecido externamente), o en la que por el contrario -y a pesar de la desaprobación e inercia de las masas-, se empieza a crear una historia única que le da sentido y significado al propio nombre (la grandeza no está en el éxito, que es efímero y muchas veces circunstancial, la grandeza está en lucha, que es en donde se forja el significado de cada vida).
Seguramente es por eso último que a veces prefiero ver el vaso medio vacío, para obligarme a cuidar lo que queda, o a llenar el vaso desde donde está, o a vaciarlo del todo para luego llenarlo con cosas nuevas. Y es que entre ser optimista o ser pesimista, prefiero ser realista, porque mientras los dos primeros son seres pasivos, dormidos y manipulables que juzgan sin proponer, el realista es quien construye su propia historia, reconociendo su verdadero entorno sin echarse cuentos, y trabaja por cuidar lo que hay que cuidar y por cambiar lo que hay que cambiar.
Seguramente es por eso último que a veces prefiero ver el vaso medio vacío, para obligarme a cuidar lo que queda, o a llenar el vaso desde donde está, o a vaciarlo del todo para luego llenarlo con cosas nuevas. Y es que entre ser optimista o ser pesimista, prefiero ser realista, porque mientras los dos primeros son seres pasivos, dormidos y manipulables que juzgan sin proponer, el realista es quien construye su propia historia, reconociendo su verdadero entorno sin echarse cuentos, y trabaja por cuidar lo que hay que cuidar y por cambiar lo que hay que cambiar.
EL SER QUE AMA
La tercer vida, la del ser que ama, tiene que ver con algo que alguna vez escuché: "el sentido de la vida es construir el puente que lleva al encuentro del ser amado", y a años luz de los matices cursis y A.P.D.P (Afecto Patético Dependientes Posesivos), creo que es la de la construcción de complicidad y que describiré con la ayuda de una canción.
La tercer vida, la del ser que ama, tiene que ver con algo que alguna vez escuché: "el sentido de la vida es construir el puente que lleva al encuentro del ser amado", y a años luz de los matices cursis y A.P.D.P (Afecto Patético Dependientes Posesivos), creo que es la de la construcción de complicidad y que describiré con la ayuda de una canción.
Así como con el cine, que no todas las películas de cine arte son buenas y no todas las películas comerciales son malas, pasa lo mismo con la música, y prueba de ello, es la canción "Vivimos siempre juntos" de Nacho Cano, la cual, independiente de los elementos que aborrezco de la música comercial (manipulación, repetición, 'payolas', anulación, etc.), y particularmente de las reminiscencias que dicha canción pueda generar para quienes nacimos entre las décadas de los años 70 y 80, es una de esas obras que aunque sencillas, tienen un gran trasfondo.
La canción narra como un hecho cumplido, un anhelo, que independiente de si es natural o de si es inconscientemente impuesto por la sociedad, da cuenta de 'la vida del ser que ama', y que básicamente se refiere a aquella vida en la que se construye amorosamente complicidad, y que tal como se plantea en la lírica de la canción, implica, -SIN TRANSGREDIR LOS MÍNIMOS NO NEGOCIABLES Y LOS PRINCIPIOS-, amar a las personas que nis hacen sentido, con sus luces y sombras, y por supuesto -y porque EL BUEN AMOR NO MENDIGA-, ser amado de la misma manera.
Ahora, el amar lo bueno va más allá del placer facilista del disfrute lúdico y básico de lo que gusta, para mi, exige reconocer y resaltar constantemente las cualidades de mi cómplice, de manera que siempre sienta la seguridad de mi amor y la confianza de poder contar conmigo porque siempre tendré presente sus valores. Por otro lado, -y tal vez lo más complicado-, amar a las personas reconociendo sus aspectos "negativos" implica, y reitero, -sin degradarse a sí mismo transgrediendo los principios y los mínimos no negociables-, estar en capacidad -tanto de asumir como de acompañar- un proceso de crecimiento y de cambio, de manera que no es simplemente aguantarse un "de malas", es trabajar mancomunadamente hacia dentro, en el corazón, en el pensamiento y en la coherencia, considerando siempre la necesidad sensata de crecer y de mejorar todos los días, cuidando y permitiendo ser cuidado por el ser amado... superando las dificultades y el tiempo.
Por último, lo que más me llama la atención de la canción, es la certeza de la trascendencia del amor en la unión eterna... y es que -para mi- el amor NO es mi sentimiento (eso es una parte de mi inversión para que exista), para mi el amor es la construcción de complicidad con quien también asume y crea su propia vida, y con quien decidimos crear un camino, y con quien muy seguramente trascenderemos incluso la existencia terrenal, en la medida en la que creamos, y creemos, una historia con nuestros nombres.
La vida del ser que ama, independiente de su edad cronológica, fisiológica, o espiritual, es la vida en la que se da el alma, es la vida en la que se comparte y en la que se construye complicidad, y es la vida en la que se crean proyectos de vida con el nombre de los amantes amorosos...
"...no te sueltes la mano
que el viaje es infinito
y yo cuido que el viento no despeine tu flequillo
y llegará el momento que las almas se confundan en un mismo
corazón..."