Nosotros Makú, Maobe Nukak…
La ignorancia es atrevida, pero en este mundo en donde pulula la hipocresía y la capacidad sistemática de no hacer, o de hacer las cosas por miedo, y/o en función de lo que piensen los demás (así jamás se les conozca pero sobre todo con el ánimo inconsciente de obtener su aprobación), el reconocer que se es ignorante en muchas cosas -con la idea de aprender a partir de dicho reconocimiento- debería ser más que atrevido, algo desafiante, porque sólo se puede mejorar cuando se aceptan las propias falencias y se descarga el orgullo de los hombros …
Nukak Maku significa Gente No gente, Nukak significa Gente y Makú significa No gente, y de acuerdo con lo poco que pude averiguar en el también poco tiempo que pasé en uno de los tantos (cada vez menos) paraísos de mi amado país (no amado estado ni mucho menos el cliché ese de “amada patria”), los Nukak en realidad son gente con una historia paradójica, admirable, respetable y que debería servir como ejemplo a todos aquellos que nos creemos civilizados. Así que sin ser experto y sí más bien bastante ignorante, quisiera socializar algunas cosas que aprendí de la voz cálida y amigable de quienes sí han tenido la oportunidad, de primera mano, de conocer y compartir con los Nukak.
Me contaban pues que de acuerdo con la tradición de las etnias de la región, fue una gran anaconda la madre de todos los pueblos, que de su cuerpo fueron saliendo las tribus para poblar la tierra y que la última en salir, la que estaba en la cola, fue la de los Nukak, así que por el hecho de ser la última se les consideraba casi como 'parias' y hasta eran esclavizados por las otras tribus. De acuerdo con todo eso eran los No gente, eran los Makú, y prueba de su 'bajo nivel' era su vida nómada, una 'condena' que también es paradójica porque (y esto le fascinaría a cualquier gerente de cualquier multinacional) son personas con una capacidad y una velocidad de adaptación y de aprendizaje sorprendentes.
Me decían también que los Nukak se sienten mal cuando les dicen Makú, y por supuesto es entendible que cualquiera se indisponga si se le trata de No gente, los únicos que se sienten felices de ser No gente, de pasar desapercibidos y sobre todo de no pensar, son los occidentales, pero los Nukak no, ellos por el contrario y en función de su transparencia y sensibilidad, son felices con cosas simples y sintiéndose parte de la naturaleza, en donde a propósito viven libres (al punto de preferir ir desnudos), en armonía (me contaban que por un lado se la pasan sonriendo todo el tiempo y que por otro cuando se acababan los micos y los frutos se trasladan de lugar dentro de su territorio para volver cuando brote allí de nuevo la flora y fauna, respetando y haciendo parte de los ciclos), y sin líderes ni mecenas individuales que busquen protagonismo -cual si estuvieran en un reality-, sino más bien con un liderazgo participativo, en donde cada persona es líder de sí misma y responsable de su entorno (se desplazan en 'bandas' familiares, en donde se escucha, se respeta y se valida la opinión de todos y cada uno de sus integrantes)
Adicionalmente los Nukak son, por una parte, lo que se podría denominar hipersensibles emocionales, por otra e independiente a que tengan escritura o no, le dan legitimidad a la palabra y a los compromisos, y por otra, sus saberes y conocimientos de plantas, medicinas y venenos, es tal que si se llegasen a extinguir serían cientos de años perdidos para la ciencia, sin que eso signifique, -y en esto soy enfático-, que tengan que convertirse en experimentos ni juguetes de laboratorios. Las anteriores tres características si bien es cierto son ejemplarizantes, podrían resultar catastróficas, tal como ocurrió en el caso de Maobe Nukak en un contexto pervertido y descarado como es el de la 'civilización'.
Con todo el respeto al dolor de una familia quiero entonces hablar de un hombre que no conocí, pero del que a través de terceros y sin estar de acuerdo con su decisión, supe su grandeza, y no grandeza comercial y patética de héroe individual, sino por el contrario, la grandeza de ser un reflejo de su pueblo, en cuanto a coherencia y amor: Maobe Nukak. Maobe, era un joven de alrededor de 25 años (obviamente no se tienen registros de cuando nació), con esposa e hijos, cuyo interés e inteligencia le hicieron aprender muy bien -y entiendo que muy rápido- el español, y que tal cual averigüé, procuraba servir como puente sólido de comunicación entre los Nukak y la 'civilización'. Maobe significa (de acuerdo con un bellísimo artículo que me dieron la oportunidad de conocer) el que vuela, y en este momento debe estar más libre que cualquier ave migratoria porque decidió tomar un veneno (Barbasco) tras, muy seguramente, el dolor que le produjo el rechazo de su banda familiar porque se irrespetó la palabra, me explico: Maobe, sin ser un líder 'héroe' llevaba los comunicados y entre ellos las promesas de la 'civilización' a su grupo. Los Nukak no consienten la mentira pero tampoco han podido entender que para la 'civilización' es algo más que natural, luego cuando Maobe les llevaba las promesas de la 'civilización' y éstas no se cumplían (¿raro no?), para ellos él era una especie de 'ladrón de recursos y expectativas' y por lo mismo fue rechazado, y tras su rechazo y con sus conocimientos de venenos, prefirió volar.
Me pregunto entonces, ¿quién es la Gente y quién la No Gente?, ¿quiénes son los civilizados y quiénes los salvajes? en esos grupos ¿dónde se deberían ubicar los que creen en la palabra y no mienten, los que están en armonía con la naturaleza, y los que son tan sensibles al amor de su gente que su rechazo significa la muerte misma?, y ¿dónde se deberían ubicar los que por intereses económicos utilizan estrategias para sacar de sus territorios a un pueblo, los que no cumplen la palabra y los que poca o ninguna trascendencia le dan a que muera un igual?
Me viene a la mente un recuerdo algo borroso de uno de los viajes de Gulliver, en donde Swift narra el diálogo entre Gulliver y ¿el rey de los caballos? (les ofrezco disculpas pero ese libro lo leí hace más de 20 años y no recuerdo bien) en donde discutían respecto a lo avanzado de la civilización y la sociedad humana, y la 'bestia' le abría los ojos al protagonista, y le hacía ver que la mayor prueba de avance civilizado, era el estar en armonía con la naturaleza, al punto que cuando Gulliver volvió a Inglaterra casi se vuelve un asocial.
Todo lo que he escrito hoy es con el ánimo de que jamás se olvide, y que por el contrario trascienda más allá del espacio de las propagandas; reallyties; novelas; reinados y otros clichés, no la muerte, pero si la vida de alguien con un valor inmensurable. Y si bien es cierto que no concibo el suicidio como estrategia cuando las cosas se pueden arreglar, estoy convencido cada vez más, que nosotros somos los Makú, y que personas como lo era Maobe son los únicos que pueden denominarse a sí mismos, Nukak.
Nukak Maku significa Gente No gente, Nukak significa Gente y Makú significa No gente, y de acuerdo con lo poco que pude averiguar en el también poco tiempo que pasé en uno de los tantos (cada vez menos) paraísos de mi amado país (no amado estado ni mucho menos el cliché ese de “amada patria”), los Nukak en realidad son gente con una historia paradójica, admirable, respetable y que debería servir como ejemplo a todos aquellos que nos creemos civilizados. Así que sin ser experto y sí más bien bastante ignorante, quisiera socializar algunas cosas que aprendí de la voz cálida y amigable de quienes sí han tenido la oportunidad, de primera mano, de conocer y compartir con los Nukak.
Me contaban pues que de acuerdo con la tradición de las etnias de la región, fue una gran anaconda la madre de todos los pueblos, que de su cuerpo fueron saliendo las tribus para poblar la tierra y que la última en salir, la que estaba en la cola, fue la de los Nukak, así que por el hecho de ser la última se les consideraba casi como 'parias' y hasta eran esclavizados por las otras tribus. De acuerdo con todo eso eran los No gente, eran los Makú, y prueba de su 'bajo nivel' era su vida nómada, una 'condena' que también es paradójica porque (y esto le fascinaría a cualquier gerente de cualquier multinacional) son personas con una capacidad y una velocidad de adaptación y de aprendizaje sorprendentes.
Me decían también que los Nukak se sienten mal cuando les dicen Makú, y por supuesto es entendible que cualquiera se indisponga si se le trata de No gente, los únicos que se sienten felices de ser No gente, de pasar desapercibidos y sobre todo de no pensar, son los occidentales, pero los Nukak no, ellos por el contrario y en función de su transparencia y sensibilidad, son felices con cosas simples y sintiéndose parte de la naturaleza, en donde a propósito viven libres (al punto de preferir ir desnudos), en armonía (me contaban que por un lado se la pasan sonriendo todo el tiempo y que por otro cuando se acababan los micos y los frutos se trasladan de lugar dentro de su territorio para volver cuando brote allí de nuevo la flora y fauna, respetando y haciendo parte de los ciclos), y sin líderes ni mecenas individuales que busquen protagonismo -cual si estuvieran en un reality-, sino más bien con un liderazgo participativo, en donde cada persona es líder de sí misma y responsable de su entorno (se desplazan en 'bandas' familiares, en donde se escucha, se respeta y se valida la opinión de todos y cada uno de sus integrantes)
Adicionalmente los Nukak son, por una parte, lo que se podría denominar hipersensibles emocionales, por otra e independiente a que tengan escritura o no, le dan legitimidad a la palabra y a los compromisos, y por otra, sus saberes y conocimientos de plantas, medicinas y venenos, es tal que si se llegasen a extinguir serían cientos de años perdidos para la ciencia, sin que eso signifique, -y en esto soy enfático-, que tengan que convertirse en experimentos ni juguetes de laboratorios. Las anteriores tres características si bien es cierto son ejemplarizantes, podrían resultar catastróficas, tal como ocurrió en el caso de Maobe Nukak en un contexto pervertido y descarado como es el de la 'civilización'.
Con todo el respeto al dolor de una familia quiero entonces hablar de un hombre que no conocí, pero del que a través de terceros y sin estar de acuerdo con su decisión, supe su grandeza, y no grandeza comercial y patética de héroe individual, sino por el contrario, la grandeza de ser un reflejo de su pueblo, en cuanto a coherencia y amor: Maobe Nukak. Maobe, era un joven de alrededor de 25 años (obviamente no se tienen registros de cuando nació), con esposa e hijos, cuyo interés e inteligencia le hicieron aprender muy bien -y entiendo que muy rápido- el español, y que tal cual averigüé, procuraba servir como puente sólido de comunicación entre los Nukak y la 'civilización'. Maobe significa (de acuerdo con un bellísimo artículo que me dieron la oportunidad de conocer) el que vuela, y en este momento debe estar más libre que cualquier ave migratoria porque decidió tomar un veneno (Barbasco) tras, muy seguramente, el dolor que le produjo el rechazo de su banda familiar porque se irrespetó la palabra, me explico: Maobe, sin ser un líder 'héroe' llevaba los comunicados y entre ellos las promesas de la 'civilización' a su grupo. Los Nukak no consienten la mentira pero tampoco han podido entender que para la 'civilización' es algo más que natural, luego cuando Maobe les llevaba las promesas de la 'civilización' y éstas no se cumplían (¿raro no?), para ellos él era una especie de 'ladrón de recursos y expectativas' y por lo mismo fue rechazado, y tras su rechazo y con sus conocimientos de venenos, prefirió volar.
Me pregunto entonces, ¿quién es la Gente y quién la No Gente?, ¿quiénes son los civilizados y quiénes los salvajes? en esos grupos ¿dónde se deberían ubicar los que creen en la palabra y no mienten, los que están en armonía con la naturaleza, y los que son tan sensibles al amor de su gente que su rechazo significa la muerte misma?, y ¿dónde se deberían ubicar los que por intereses económicos utilizan estrategias para sacar de sus territorios a un pueblo, los que no cumplen la palabra y los que poca o ninguna trascendencia le dan a que muera un igual?
Me viene a la mente un recuerdo algo borroso de uno de los viajes de Gulliver, en donde Swift narra el diálogo entre Gulliver y ¿el rey de los caballos? (les ofrezco disculpas pero ese libro lo leí hace más de 20 años y no recuerdo bien) en donde discutían respecto a lo avanzado de la civilización y la sociedad humana, y la 'bestia' le abría los ojos al protagonista, y le hacía ver que la mayor prueba de avance civilizado, era el estar en armonía con la naturaleza, al punto que cuando Gulliver volvió a Inglaterra casi se vuelve un asocial.
Todo lo que he escrito hoy es con el ánimo de que jamás se olvide, y que por el contrario trascienda más allá del espacio de las propagandas; reallyties; novelas; reinados y otros clichés, no la muerte, pero si la vida de alguien con un valor inmensurable. Y si bien es cierto que no concibo el suicidio como estrategia cuando las cosas se pueden arreglar, estoy convencido cada vez más, que nosotros somos los Makú, y que personas como lo era Maobe son los únicos que pueden denominarse a sí mismos, Nukak.