La libertad es un bien por hacer...
Cuando me enseñó el CD, no vi más que un disco plateado con un garabato encima, supongo que tendrían que pasar muchas canciones para comprender que tener esa firma, en un CD que así fuera un demo, es algo más que significativo, y no porque sea un fan y su artista, sino porque ese artista es un ser que con las palabras y las notas que crea (el único arte según Vallejo), es capaz de taladrar el hielo que congela nuestra mente en el letargo del cortoplacismo, y por el cual marchamos enceguecidos y contentos a la verdadera ‘hecatombe’.
“…Y se pregunta si ya no es posible encontrar la verdad…”
Me angustia la tri-cotomía del tiempo, el pasado del que no se si aprendí lo suficiente, el presente que no se si vivo a plenitud, y el futuro que no se si estoy construyendo bien. Y es que si miro atrás o adelante, seré juzgado por mi hoy, quien me halará la camisa insistiéndome en vivir el ahora, vivir el 'te-sub-cero', pero si no miro atrás puedo perder mis referentes, y sobre todo -y eso es lo que más me angustia-, temo que se dispersen mis valores, que día a día son des-calificados por cualquier medio que aplaude y paga, desde la traición hasta el reality de la muerte pasando por la insensatez de un mundo alienado por el consumo (el sino triple P), y por otro lado, si no miro adelante, no soy capaz, hoy, de mirar a los ojos a quien pretendo más que amar, amar bien.
”… si en la impureza perdimos el rastro de la honestidad…”
Siempre sentí gran admiración más que por la propuesta, por la vigencia de la misma, supongo que cuando en Francia, hace más de dos siglos, se gritó por primera vez: Liberté, égalité, fraternité (Libertad, Igualdad y Fraternidad) nadie se imaginó jamás que esos tres factores iban a ser los elementos sobre los cuales, en contexto y de manera sistémica, es necesario trabajar inteligentemente si se pretende lograr el bien-estar y el desarrollo.
“…y fue aprendiendo que la libertad es un bien por hacer…”
La libertad no es más que un momento adecuado para pensar, proponer, y actuar, y para lograr esto, es absolutamente necesario educar de manera contextualizada y proyectada, conociendo la historia, el entorno y los posibles escenarios futuros.
“…porque la vida es un bien que no debe causarnos dolor…”
La igualdad (pero la igualdad inteligente), no es tan cuadriculada como para desconocer que cada persona es un universo diferente, ni mucho menos tan insensata como para pretender formar fotocopias que por su naturaleza, no serían capaces de construir y constituir un sistema integral de progreso y desarrollo, pero lo que sí es maravillosamente cierto, es que la igualdad -entendida como el acceso equitativo a todas las oportunidades de crecimiento-, en los diversos escenarios en los que se logra una brecha no tan monstruosa y más bien digna entre quienes tienen más y quienes no tienen tanto, es un factor preponderante, precisamente, en su progreso y desarrollo.
“…un bien de todas y todos los sexos y tribus del sol…”
La fraternidad por su parte, es aquel principio universal -que cuando se apropia se convierte en valor-, y que, por un lado, reconoce lo sagrado de cada vida, y por otro, habilita a las personas para estar a la altura de merecer la realización y la felicidad, ya que en la fraternidad se descubre que la grandeza se relaciona más con la capacidad de dar, que con la posibilidad de tener.
Con los años y cuando volví a ver el CD, lo que observé como un garabato, se convirtió en un signo casi venerable, de algún alguien que me enseñó con sus canciones que “… la libertad es un bien por hacer…”.